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24 de septiembre de 2012 • 08:42 • actualizado a las 08:51

Hoy es feriado por una desobediencia de Belgrano

Batalla de Tucumán
Foto: Télam

"¿Durante cuánto tiempo puede un hombre obedecer una orden que contradice sus convicciones?", se pregunta y pregunta el politólogo y periodista Hernán Brienza en su libro "Éxodo Jujeño", en el que se relata "la gesta de Manuel Belgrano y un pueblo para construir una Nación" y, puntualmente,  la batalla del 24 de septiembre en Tucumán. De esa batalla -que el General Manuel Belgrano decidió dar desobedeciendo una orden del Triunvirato-, se cumple hoy el bicentenario y por eso, por única vez, se recordará esta fecha con un feriado.

Belgrano venía encabezando la retirada del pueblo jujeño -lo que más tarde se conoció como "Éxodo Jujeño"- y dejando tierra arrasada de trás, quemándolo todo para que el enemigo no encontrara sustento de ningún tipo, cuando se dio cuenta -y cuando los tucumanos lo enfrentaron a la verdad- de que  pesar d las órdenes que tenía, era imposible seguir huyendo y que había llegado la hora de presentar batalla.

"En la mañana del 24 de septiembre de 1812, en el Campo de las Carreras, en las afueras de Tucumán, el ejército realista enfrentó a un pueblo en armas -relata Brienza, explicando que a los pocos soldados con los que contaba Belgrano se le unió todo un pueblo-. (...) Belgrano lideraba un pueblo que exhibía rostros de toda América: tucumanos, porteños, cochabambinos, jujeños, paceños, salteños, chuquisaqueños, potosinos, gauchos y soldados".

"La batalla de Tucumán -resume el escritor- fue uno de esos combates en los que no se sabe por qué ni cómo s eobtuvo el triunfo. (...) Entre otras razones, porque el campo de batalla cambió varias veces de manos, porque se alternaron las ofensivas y los repliegues. Pero también porque influyeron la imprevisión, la intuición, el coraje (...)".

"Tucumán fue, sin dudas -sigue el libro de Brienza-, la batalla más importante registrada en el norte. Ni Suipacha, ni las derrotas de Huaqui, Vilcapugio y Ayohúma gravitaron tanto en las luchas independentistas como la victoria patriota del 24 de septiembre de 1812. En primer término, porque nunca antes se había producido un choque entre dos ejércitos tan numerosos. En segundo lugar, los realistas ya no volverían a penetrar el sur del territorio. Luego Jujuy y Salta serían invadidas varias veces, pero el futuro del gobierno revolucioneario ya no correría tantos riesgos como en esa jornada".

 

 

 

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