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20 de marzo de 2014 • 06:16 • actualizado a las 09:35

Independiente, abuso sexual o extorsión: análisis del caso

El escándalo que conmocionó a Independiente sigue sin resolverse y, tanto los tres futbolistas implicados, como la mujer denunciante, insisten en sus versiones, contradictorias, confusas y complejas para el juez que tiene que decidir los pasos a seguir. El abogado Augusto Benevento analiza para Terra el caso Zárate al detalle y cuenta cuáles son la posibilidades para cada uno de los implicados.

'Zárate no violó' aseguró el abogado del jugador de IndependienteHaz clic para ver el video en Terra TV
"Zárate no violó" aseguró el abogado del jugador de Independiente

"La noticia es conocida. Martín Benítez,  jugador de Independiente sale de un boliche bailable de la localidad de Wilde con su novia de 21 años, junto con otros dos compañeros de plantel, Alexis Zárate y Nicolás Pérez, de la 4º división del club de Avellaneda. El destino fue el departamento de Zárate; ni el de Benítez ni el de la novia. Mientras que Pérez habría sido el primero en retirarse.

Abuso en Independiente: 'Hubo acceso carnal', declaró el abogadoHaz clic para ver el video en Terra TV
Abuso en Independiente: "Hubo acceso carnal", declaró el abogado

Según lo que surge de la denuncia, Benítez habría mantenido relaciones sexuales con su novia y se quedaron dormidos en la casa de Zárate. Horas más tarde, casi al amanecer ya, la chica despierta con Zárate intentando abusar de ella. De hecho, el abogado de la joven dice que habría habido acceso carnal sobre la víctima.

Lo que sigue, es previsible y desconcertante. La novia se lo cuenta a Benítez; éste a su vez increpa a Zárate, quien niega todo. Incluso el abogado de la chica sostiene que intentó despertar a su novio mientras era violada por su amigo, pero que no la escuchó.

Escándalo por abuso: Zárate confirmó que 'algunos hechos sucedieron'Haz clic para ver el video en Terra TV
Escándalo por abuso: Zárate confirmó que "algunos hechos sucedieron"

Ningún otro testigo estuvo allí, por lo que nadie más sabe lo que realmente pasó, pero este tipo de delitos requieren la máxima seriedad y respeto en su tratamiento, por lo que analizaremos técnicamente los hechos y sus posibilidades judiciales sin especular sobre los detalles de los involucrados.

Si bien todavía la denuncia no tiene carátula, los delitos que podrían caber son los referidos al abuso sexual, introducidos en su actual texto por la Ley 25.087 del año 1999 al Código Penal.

Esta reforma eliminó el delito de violación, para incluir en el  título al “abuso sexual” en forma genérica, considerando el acceso carnal (violación) como un agravante del abuso.

Por lo tanto, hay abuso sexual en cualquier conducta que implique un ataque a la intimidad e integridad sexual, donde el plano subjetivo pasa entonces a ser preponderante. En efecto, el abuso sexual, en la nueva redacción, tiene más que ver con lo que la víctima sufre como tal, que con un análisis objetivo de los hechos. Así, los jueces son ahora los encargados de analizar el contexto. De esta manera, una “nalgada” en medio de un carnaval carioca sería solo eso, mientras que la misma nalgada en el ámbito laboral, podría configurar un abuso sexual, siempre dependiendo del plano subjetivo de víctima y victimario.

A punto tal es así, que la pena se eleva de 8 a 20 años de prisión efectiva, si resultare un grave daño a la salud física o mental de la víctima.

La víctima ya ratificó su denuncia, por lo que ahora sólo resta que amplíe los hechos relatados y, recién ahí, se citará a los imputados.

En caso de abuso, la pena va desde los 6 meses a 4 años, y admite prisión en suspenso.

Si hubo violación, la pena aumenta exponencialmente -de 8 a 20 años- y se torna de cumplimiento efectivo.

Aún cuando la acusación de una violación pesa sobre Zárate, la participación en el hecho de Benitez es, por lo menos, dudosa. Podría interpretarse que fue partícipe necesario, coautor o encubridor, y así corresponderle la misma pena que la que reciba el autor material.

Es lo más común que, en estas causas, no haya más testigos que las víctimas y sus victimarios, por lo que las acusaciones, además de ser recíprocas, agregan desconcierto. Pero como se dijo, el plano subjetivo cobra especial relevancia y así, serán las pericias psicológicas las que arrojen los datos determinantes para los jueces.

Estos abusos, no sólo dejan huellas físicas, las que han ido perdiendo fuerza probatoria en la justicia, dado que, como en el caso, la chica se bañó antes de hacer la denuncia y llevó sólo ropas; sino que las secuelas psíquicas demuestran los “traumas” que un hecho involuntario y violento sobre ni mas ni menos que el sexo y su intimidad e integridad, dejan en la persona. Estas pericias resultan ambivalentes, dado que los resultados del trauma en la víctima suelen tener, además, correlato en los perfiles del victimario.

El grado de cinismo del caso, quizás, se explique en gran parte por el alcohol, muchas veces enemigo de la cordura. Si los hechos son ciertos, una violación no debe tener mayores explicaciones bajo ninguna circunstancia. Pero lo que inquieta es la posibilidad de una trampa. Cómo descubrir si las relaciones habían sido consentidas y ahora, para ocultar la realidad por el motivo que fuere, se introduce el escenario de la violación. Y ahí, ya habría que hablar de una posible extorsión por parte de la joven. Otro delito. 

Las pericias físicas, a través del ADN, podrán determinar con una exactitud del 99%, si hubo acceso carnal o no. Lo demás, los discípulos de Freud serán quienes puedan echar luz al misterio y a la veracidad de cada una de las versiones. Recién allí se sabrá si hubo abuso sexual o se trata de un intento de extorsión con un fin determinado".

* El doctor Augusto César Benevento es Managing Partner del Estudio Benevento y Asociados.

 

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