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22 de enero de 2011 • 13:30

INTENSIFICAN POLITICAS PUBLICAS PARA ERRADICAR EXPLOTACION INFANTIL

 

Las políticas públicas orientadas a la erradicación de la explotación infantil se intensificaron en los últimos dos años en las distintas áreas de gobierno y se incluyó en las agendas bilaterales de los países de la región, dijo Ana María Sequeiro, miembro de la Comisión Nacional de Erradicación del Trabajo Infantil (Conaeti).



Los dos ejes vinculados a las acciones para la erradicación de la trata de niños tienen que ver con el trabajo infantil y la explotación sexual y comercial, una labor que parte desde la Conaeti donde están representados ministerios, empresarios, trabajadores, la iglesia y agencias internacionales, Unicef y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).



En este sentido, Sequeiro, también funcionaria de la Cancillería, remarcó la importancia de que la Argentina tenga una amplia legislación en derechos humanos, que la problemática infantil esté instalada en la agenda nacional.



"Es necesaria la concientización de la sociedad para ayudar a destrabar creencias y tradiciones que naturalizan el sometimiento del niño a la explotación laboral y sexual", dijo la funcionaria en diálogo con Télam.



La Argentina, no sólo subió el año pasado la edad máxima de prohibición del trabajo infantil de 15 a 16 años, y planteó la protección del trabajo adolescente, entre los 16 y 17, sino que además tiene en materia de derechos humanos "un plexo amplísimo", señaló Sequeiro.



Sequeiro articula la labor de la Cancillería con los otros organismos en el tema de trata infantil, donde ejes como el trabajo en el campo y la situación en las fronteras cobra una fuerte dimensión.



El conjunto de las normas argentinas sobre niñez, que tienen rango constitucional, se compone entre otras, de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, y en lo que refiere a la explotación infantil hay dos convenios internacionales, el 138 y el 182 de la OIT.



"Con la reciente sanción de la ley 26.390 de prohibición del trabajo infantil y protección del trabajo adolescente, la Argentina cumple con las prerrogativas del convenio 138 de la OIT", aclaró Sequeiro.



"El trabajo está permitido por encima de los 16 pero con resguardo hasta los 18, esto significa que no pueden trabajar más de 6 horas por día, siempre y cuando la empresa corresponda al grupo familiar y no vulnere lo que es la educación obligatoria".



Sequeiro hizo hincapié en el trabajo en el campo porque "muchos de los chicos que trabajan en el ámbito rural son visibilizados como niños que colaboran con empresas familiares, pero lo que se encubre muchas veces es que detrás de estas empresas, las familias son mano de obra informal para alguna multinacional".



Destacó que hay un proyecto del diputado Héctor Recalde "para que el delito de explotación infantil sea penal porque actualmente está tipificado civilmente", y recordó que en el caso de la explotación sexual la ley de trata penaliza al explotador.



Sequeiro añadió que "tenemos el total respaldo del ministro (de Trabajo) Carlos Tomada y por instrucción de la presidenta (Cristina Fernández de Kirchner) se planteó hacer foco en lo que pasa con el trabajo infantil en el campo".



"Acá -continuó- hay una cuestión con los agrotóxicos, que cuando nos sentamos a discutir con los empresarios, es un punto a resolver, no sólo el tema del trigo y las exportaciones, sino la flexibilización del trabajo rural, el trabajo a destajo, en negro, todo lo que no se visibiliza y no se dice".



Con respecto a la concientización de la sociedad sobre la ilegalidad del trabajo infantil, la funcionaria enfatizó en la necesidad de borrar ciertos mitos que naturalizan el trabajo de los niños.



"Hay que poner en debate estos temas", dijo y se refirió a algunos mitos como la idea de que "es mejor que un niño trabaje a que delinca. Esto es una falacia, es criminalizar la pobreza".



Añadió que otro de los mitos es que hay labores que un niño desarrolla mejor, "y esto no es cierto porque se vulnera todo su desarrollo psicofísico".



Sequeiro destacó que "el mejor destino que tiene un chico es que sus derechos estén resguardados, porque su lugar natural es la escuela, y la Argentina garantiza esto con la Ley Nacional de Educación".



Con respecto a la realidad concreta sobre explotación infantil, la funcionaria destacó el trabajo que se está realizando en el Observatorio de Trabajo Infantil y Adolescente, creado el año pasado, que busca producir información cuantitativa y cualitativa acerca de las dimensiones de esta problemática.



Sobre las estadísticas, Sequeiro dijo que este es un punto de preocupación y aclaró que "se está trabajando en el Observatorio, para tener un mapa diagnóstico a nivel nacional porque el que proveyó la Encuesta Nacional es acotado".



La especialista destacó la labor de las comisiones provinciales de erradicación de trabajo infantil, y la creación de los comités de integración en las fronteras donde se aborda el tema de la explotación sexual y laboral en forma binacional, otra dolorosa y criminal realidad.

Télam