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 OBAMA PIDE A FUTURO LIDER CHINO RESPETAR REGLAS COMERCIALES Y DDHH
14 de febrero de 2012 18:38

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, destacó hoy la necesidad de que China siga "las mismas reglas" que el resto del mundo en cuanto a competencia económica y en materia de derechos humanos, durante una reunión en la Casa Blanca con el vicepresidente Xi Jinping, próximo líder del gigante asiático.

Obama, sentado al lado de Xi en el Salón Oval, manifestó que Washington da la bienvenida al "ascenso pacífico" de China, pero dejó claro que aún persisten tensiones en una creciente rivalidad económica y militar entre los dos países.

"Hemos intentado subrayar eso por el extraordinario desarrollo de China en las últimas dos décadas, que con la expansión del poder y la prosperidad también aparecen mayores responsabilidades", dijo el mandatario norteamericano Sin embargo, remarcó: "Queremos trabajar con China para asegurarnos de que todos están trabajando con las mismas reglas en lo que se refiere al sistema económico mundial, y eso incluye asegurar un comercio equilibrado no sólo entre Estados Unidos y China, sino en todo el mundo", informó la agencia DPA.

Washington recrimina sobre todo a los chinos mantener artificialmente baja su moneda para facilitar la exportación.

Asimismo, el presidente estadounidense destacó que "en temas críticos como los derechos humanos, vamos a seguir enfatizando lo que creemos que es la importancia de reconocer las aspiraciones y derechos de todos los pueblos".

Xi, que se espera se convierta en líder del Partido Comunista este mismo año y que asuma la presidencia del país en marzo de 2013, dijo que desea construir una "sociedad cooperativa basada en el respeto y los intereses mutuos".

Sin embargo, no respondió a las críticas veladas de Obama acerca de las políticas de su país. "Espero relacionarme con una amplia muestra de la sociedad estadounidense durante mi actual visita", indicó Xi.

Los líderes chinos suelen rechazar las críticas de Estados Unidos en este campo como una interferencia en sus asuntos internos.

Obama y Xi sonrieron y se dieron la mano durante una aparición ante la prensa. La visita podría impulsar la reputación internacional de Xi y demostrar que es capaz de dirigir la decisiva relación de su país con Washington en la próxima década, indicaron analistas.

Obama, por su parte, deberá recordar la importancia de un buen inicio con el heredero chino, pero también la necesidad política de ser firme con China a pocos meses de aspirar a la reelección, en medio de críticas de aspirantes a la Casa Blanca republicanos, que lo acusan de dejarse intimidar por Beijing en cuestiones comerciales y de divisas.

Las tensiones entre Estados Unidos y China se remontan a varias décadas. Washington critica el abuso a los derechos humanos y ve con preocupación el fortalecimiento militar del país.

Recientemente Obama había anunciado que quería desplazar fuerzas armadas estadounidenses de Europa a Asia. Pero sobre todo, el gobierno estadounidense se queja de la dificultad de acceso a los mercados chinos.

El veto de China junto con Rusia a una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU contra la represión de las autoridades de Siria hace diez días también causó malestar en Washington.

Además de los derechos humanos, Estados Unidos critica el trato que las autoridades chinas dan a sus diversas minorías.

Mientras, unas 200 personas permaneció en la puerta de la Casa Blanca durante la visita de Xi para protestar por la represión contra el pueblo del Tíbet.
Télam