Déjà vu y alineamientos de planetas inesperados

 

Los que conocen bien a Daniel Scioli dicen que parte de su optimismo impertérrito tiene que ver con que el Gobernador cree -como muchos otros políticos que llevan una trayectoria exitosa sin grandes tropiezos- que, llegada la hora, los planetas se alinearán, indubitablemente, en su favor.



Sin embargo, en estos días otros alineamientos se están combinando con la agobiante realidad de la Provincia y señales políticas que amenazan con cubrir de negros presagios el cielo del sciolismo.



ADVERTENCIAS Y CONSEJOS



La Presidenta ya había retado públicamente al gobernador de Santa Fe, el socialista Antonio Bonfatti, cuando reclamó, el jueves pasado, que "nadie ponga excusas y que cada uno se haga cargo de la responsabilidad de gobernar".



La interpretación más extendida dice que el "mensaje" fue para el santacruceño Daniel Peralta, el hombre que ocupa la mira de la Casa Rosada por estos días.



Pero en la Gobernación, mientras tomaban nota de que Cristina anunciaba "ella sola" una obra "para evitar las inundaciones" en la Provincia -que ya tenía por esas horas un tercio de su territorio anegado-, sufrieron esa extraña sensación de haber experimentado antes esa situación.



En el kirchnerismo bonaerense son más explícitos. Dicen que no fue sólo un déjà vu. Afirman que la "advertencia" de Cristina "fue para todos, incluido Daniel".



Es Julio De Vido, con todo, quien viene repitiendo en sus incansables reuniones con los intendentes del oficialismo por miles de millones de pesos- la advertencia más concreta para la realidad bonaerense.



No hay que hacer ajuste ni tomar deuda para pagar los sueldos, les dice el ministro a hombres que no atinan explicarse cómo harán, entonces, para llegar a fin de año.



A los intendentes no se les escapa que el que viene "haciendo ajuste" -o al menos congelando gastos- y piensa volver a tomar deuda como única solución para pagar sueldos- es el gobierno de Scioli. Y no les resulta casual que De Vido dé esos "consejos" mientras les promete "obras para todos" (para todos los pueblos que votaron intendentes kirchneristas, en rigor) por miles de millones de pesos.



La idea de no poder, al menos, tomar deuda colocando un bono, para llegar con los fondos necesarios para pagar sueldo y aguinaldo a fin de año aterroriza al gobierno de Scioli. Después de eso, le queda una única apuesta que no aparece como muy segura en la era de que "cada uno se haga cargo": que la Casa Rosada arrime un "auxilio financiero", aunque se trate, también, de una toma de deuda -y cara- como la que le dio en julio.



Lo cierto es que el ministro de Cristina desparrama esas críticas y promesas en un sistema planetario -el de los intendentes oficialistas- que profundiza por estos días las grietas de su alineamiento con la Gobernación.



DENTRO DE CONTEXTO



El "contexto" no es, seguramente, ajeno a este notorio auge de reclamos, reproches y distancias de los jefes comunales hacia Scioli. Son días en que la inseguridad ha vuelto a registrar picos de dramática gravedad.



Los intendentes del sur del Conurbano se juntaron para contener a Darío Díaz Pérez, de Lanús, un distrito conmovido por una seguidilla de asesinatos en asaltos. De allí surgió uno de los reclamos de estos días al gobierno provincial.



Pero la inseguridad es, también, una de las preocupaciones que hicieron públicas los jefes comunales de la zona norte del Conurbano, junto a la basura a partir de la ausencia de medidas mientras rumbean hacia el colapso los rellenos sanitarios de esa región.



En el interior, los intendentes que tienen otra vez el agua hasta el cuello se quejan por obras hidráulicas prometidas y no realizadas y por demoras en las ayudas para la emergencia.



Y todos van intensificando su impaciencia por los fondos que -al menos en formato de bonos- les prometió el Ejecutivo provincial cuando se aprobó la primera reforma impositiva pero que no estarían llegando a los municipios.



Está claro que, además de las cuestiones institucionales, también gravitan en esas algunas de esas tomas de posiciones razones políticas vinculadas a la interna del peronismo- irchnerismo y a que no pocos ya empiezan a actuar en función del calendario electoral del 2013. De cualquier modo, la relación Scioli-intendentes está atravesando una de sus etapas más complicadas.



En la Legislatura, los alineamientos de planetas son aún más notorios, más fuertes, más raros si se quiere y claramente adversos para la Gobernación.



En el Senado, el ultrakirchnerismo comandado por el vicegobernador Mariotto se enfrasca en proyectos propios que apuntan centralmente a colocar mayores controles sobre un universo en el que ha puesto la mira, los jueces, que han logrado sumar como "socios" de las iniciativas a varios bloques opositores que tienen debilidad genética por todo lo que pueda ser presentado como "transparencia" y "progresimo".



En Diputados, en cambio, la oposición busca unificarse y sumar a los representantes del moyanismo para ser mayoría, pero el destinatario de esa posición de fuerza no serían los proyectos K -allí también funciona la fascinación por las poses progres- sino los del Ejecutivo.



Por lo pronto, ya avisaron que no aprobarán la nueva reforma impositiva que estaba diseñando Scioli. Y el oficialismo dejó en claro que no iba a mover un dedo para impulsarla.

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