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“La historia se repite”

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Todo fluye, nada permanece y, sin embargo, sí nos volvemos a bañar en el mismo río. Porque, tal como sucedió en 2009, la Comisión Bicameral de Seguimiento de Servicios de Comunicación Audiovisual de la Cámara de Diputados se reunirá el 7 de noviembre, pero no para cumplir con su rol de control externo sobre la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), según señala el art. 18 de la ley, sino simplemente para dirimir su composición política.

Silvana Giudici
Silvana Giudici
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El reparto de los cargos para sus 16 integrantes, 8 senadores y 8 diputados nacionales es lo que más importa al oficialismo. Tal como en el año 2009, cuando la bicameral fue conformada el 9 de diciembre, un día antes del cambio de la composición parlamentaria y la asunción de la mayoría opositora, nuevamente el objetivo es retener el control de la comisión y a la vez influir en la representación de las minorías.

También se efectuará la designación de los directores del AFSCA a los cuales les vence el mandato, como a Martín Sabbatella o la designación demorada del representante del FAP (Frente Amplio Progresista, transmutado en UNEN), que fue impugnada hace un año, sin explicación.

Pero, aparentemente, nadie se preocupó en reclamar al oficialismo ni al AFSCA los innumerables informes que debían haberse presentado, como los informes del Consejo Honorario de los Medios Públicos (que ni siquiera fue conformado), los informes bianuales de incorporación de nuevas tecnologías previstos en el art. 47, los informes de gestión de los directores de la AFSCA, los pliegos de los concursos de las 220 señales digitales que fracasaron, la norma nacional de servicio, ni el plan técnico de radiodifusión (aún sin elaboración). Nunca fueron girados a la Bicameral para información y control de los señores legisladores.

Es alarmante, en estos momentos de discusión sobre la independencia del AFSCA, que su órgano de control externo, la Bicameral, tampoco muestre niveles de autonomía y responsabilidad política sino que se convoque únicamente a fin de satisfacer las necesidades del oficialismo, que la ha mantenido clausurada durante estos cuatro años.

Ya señaló la Corte en su fallo: “Es de vital importancia recordar que tampoco se puede asegurar que se cumplan los fines de la ley si el encargado de aplicarla no es un órgano técnico e independiente protegido contra indebidas interferencias tanto del gobierno como de otros grupos de presión”.

Está claro que la AFSCA no es un organismo técnico independiente ya que depende de un diputado nacional kirchnerista en uso de licencia, Martín Sabbatella; está integrada por casi un centenar de miembros de su espacio político y sus decisiones son tomadas en consonancia con las apetencias de hegemonía comunicacional de la señora Presidenta de la Nación.

Por otra parte, obturar el rol del Congreso en el seguimiento de la aplicación de la ley y del control de los planes de adecuación es una señal más de la falta de objetividad y garantías que exige la Corte. Una vez más la reflexión nos lleva a preguntarnos, ¿cómo pudo el fallo por la constitucionalidad de la ley obviar estas circunstancias?

Debemos reclamar la independencia y el respeto por la división de poderes. De los tres poderes. El rol del Congreso en el Control Parlamentario de la AFSCA no se puede soslayar. Sería muy bueno que los bloques de la oposición exigieran el cumplimiento de todas sus facultades.

Terra

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