El artista Eduardo Molinari participó de una serie de encuentros en el marco de la exposición "Arritmias, Arte comprometido en Argentina 1995-2011" invitado por la curadora Jennifer Flores Sternad y Grant Kester, Director del Departamento de Artes Visuales y de la Galería de la Universidad de California en San Diego.
"No es un Agente / Not an agent" es el título de la lectura con la que el artista, que fundó en 2001 el "Archivo caminante", compartió un conjunto de reflexiones y visiones acerca de los modos dominantes del lenguaje recombinante de la cultura transgénica, tanto en el arte como en la historia contemporánea.
¿Cuáles son las causas para que se incorpore a las narrativas de las artes visuales la subjetividad del "agente" para referirse a los artistas?¿Qué clase de encarnadura y qué tipo de imaginación despliega un agente? ¿Cuál será la obra, la misión, la alteración o el mensaje? Se pregunta Molinari ante las nuevas formas de nominar a los actores del arte contemporáneo.
En síntesis, acaso el rol que se le otorga a los creadores en la actualidad se parangona con agentes inmobiliarios, bursátiles, policiales, o de los servicios de inteligencia: el artista se pregunta a qué tipo de intereses responde esta nueva narrativa, a la vez que cuestiona cómo un espacio de formación en Artes visuales vernáculo lleva las siglas CIA.
Molinari también participó recientemente del "Encuentro Internacional de Medellín" (MDE11) propiciado por el museo de Antioquia, con la instalación "El Camaleón" que acompañada por una publicación crea un espacio de ilusionismo organizado en cuatro pases de magia: invisibilizar, camuflar, disfrazar y levitar.
En esa instalación, al atravesar el telón rojo el público se encuentra con una constelación de collages y documentos, y bajo el lema de "Nada es lo que parece" se despliegan una serie de fotos, muchas de ellas rescatadas de los archivos históricos, donde sobre las barras rojas y blancas de la bandera de Estados Unidos, se recrea un relato cruzando tiempos y discursos.
A manera del bombardeo de imágenes publicitario, el artista yuxtapone el portaviones "Ronald Reagan", las matanzas en Colombia, las publicidades de "No a las drogas" y los operativos de la DEA con grabados antiguos acerca de fusilamientos y trata de esclavos.
Revela así, como si fueran los trucos de un mago, las operaciones políticas, lingüísticas, ideológicas, de un travestismo dominante, que pretende camuflar las huellas y los trazos de las maquinarias bélicas, económicas, políticas y culturales.
A partir de su trabajo de "Los niños de la soja", donde contrapone el concepto de las grandes plantaciones de "alimentos", con la destrucción de la tierra y la vida a través de lo transgénico y el glifosato, este artista investigador y profesor del IUNA se ha propuesto desnudar las "omisiones" de la cultura y los medios.
Molinario reflexiona en torno a ciertos interrogantes: ¿es la manipulación de la información en manos de las cadenas informativas una forma de camuflaje? ¿Son los actuales dispositivos de circulación y exhibición del arte contemporáneo también modos de camuflaje para la manipulación, administración y gestión de los imaginarios populares? ¿Quién y con qué intereses determina qué tipo de imágenes deben ingresar o quedar fuera? En diálogo con Télam, a su regreso de estos encuentros en California y Tijuana (México), el artista admite que todos los prejuicios se activaron en este, su primer viaje al país del norte: sin embargo reconoce su sorpresa al entrar por la costa oeste, cuyas ciudades tienen una fuerte presencia latinoamericana y de otras inmigraciones, por lo que se respira una multiculturalidad que sobrevive al segregacionismo.
Molinari (1961) prepara el seminario "La brújula" que ofrecerá en el ECUNHI a partir del 7 de febrero donde propone repensar los modos de narrar la historia, en una articulación entre la producción de imágenes y la construcción de pensamiento a partir del andar como método de investigación y práctica estética.
"No es un Agente / Not an agent" es el título de la lectura con la que el artista, que fundó en 2001 el "Archivo caminante", compartió un conjunto de reflexiones y visiones acerca de los modos dominantes del lenguaje recombinante de la cultura transgénica, tanto en el arte como en la historia contemporánea.
¿Cuáles son las causas para que se incorpore a las narrativas de las artes visuales la subjetividad del "agente" para referirse a los artistas?¿Qué clase de encarnadura y qué tipo de imaginación despliega un agente? ¿Cuál será la obra, la misión, la alteración o el mensaje? Se pregunta Molinari ante las nuevas formas de nominar a los actores del arte contemporáneo.
En síntesis, acaso el rol que se le otorga a los creadores en la actualidad se parangona con agentes inmobiliarios, bursátiles, policiales, o de los servicios de inteligencia: el artista se pregunta a qué tipo de intereses responde esta nueva narrativa, a la vez que cuestiona cómo un espacio de formación en Artes visuales vernáculo lleva las siglas CIA.
Molinari también participó recientemente del "Encuentro Internacional de Medellín" (MDE11) propiciado por el museo de Antioquia, con la instalación "El Camaleón" que acompañada por una publicación crea un espacio de ilusionismo organizado en cuatro pases de magia: invisibilizar, camuflar, disfrazar y levitar.
En esa instalación, al atravesar el telón rojo el público se encuentra con una constelación de collages y documentos, y bajo el lema de "Nada es lo que parece" se despliegan una serie de fotos, muchas de ellas rescatadas de los archivos históricos, donde sobre las barras rojas y blancas de la bandera de Estados Unidos, se recrea un relato cruzando tiempos y discursos.
A manera del bombardeo de imágenes publicitario, el artista yuxtapone el portaviones "Ronald Reagan", las matanzas en Colombia, las publicidades de "No a las drogas" y los operativos de la DEA con grabados antiguos acerca de fusilamientos y trata de esclavos.
Revela así, como si fueran los trucos de un mago, las operaciones políticas, lingüísticas, ideológicas, de un travestismo dominante, que pretende camuflar las huellas y los trazos de las maquinarias bélicas, económicas, políticas y culturales.
A partir de su trabajo de "Los niños de la soja", donde contrapone el concepto de las grandes plantaciones de "alimentos", con la destrucción de la tierra y la vida a través de lo transgénico y el glifosato, este artista investigador y profesor del IUNA se ha propuesto desnudar las "omisiones" de la cultura y los medios.
Molinario reflexiona en torno a ciertos interrogantes: ¿es la manipulación de la información en manos de las cadenas informativas una forma de camuflaje? ¿Son los actuales dispositivos de circulación y exhibición del arte contemporáneo también modos de camuflaje para la manipulación, administración y gestión de los imaginarios populares? ¿Quién y con qué intereses determina qué tipo de imágenes deben ingresar o quedar fuera? En diálogo con Télam, a su regreso de estos encuentros en California y Tijuana (México), el artista admite que todos los prejuicios se activaron en este, su primer viaje al país del norte: sin embargo reconoce su sorpresa al entrar por la costa oeste, cuyas ciudades tienen una fuerte presencia latinoamericana y de otras inmigraciones, por lo que se respira una multiculturalidad que sobrevive al segregacionismo.
Molinari (1961) prepara el seminario "La brújula" que ofrecerá en el ECUNHI a partir del 7 de febrero donde propone repensar los modos de narrar la historia, en una articulación entre la producción de imágenes y la construcción de pensamiento a partir del andar como método de investigación y práctica estética.
- Télam

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