María Luz Carou
“El fallecimiento de alguien tan joven, con tanto futuro por delante, con tanto por conocer y vivir, siempre golpea más fuerte. Tan fuerte como este material fotográfico exclusivo de Crónica. Que impacta, que duele. Pero que también debe servir para concientizar”.
Con este último párrafo, el diario ya mencionado –que de ahora en más no tengo intención de volver a nombrar para no seguirle el juego, para no darle más publicidad de la que merece– pretendió justificar la macabra publicación de las fotos del cuerpo de la conductora Jazmín de Grazia, quien fue encontrada muerta el pasado domingo.
Y hablar de “la tapa de” no es más que lograr el objetivo de quienes tomaron la decisión de publicarlas: que para bien o para mal, el diario esté en boca de todos, que en los programas de chimentos se les haga jugo la boca y que las redes sociales como Facebook y Twitter estallen de comentarios sobre el tema. Hablar de “la tapa de” no es más que pisar el palito de los dueños de la información que deciden jugar con la muerte y hablar con liviandad sobre una temática que atraviesa a todas las capas sociales y a la que se le debe hace rato un justo debate de parte de todos: el consumo de droga en la Argentina.
Al margen de mi opinión a favor de la necesidad de aprobar una nueva Ley de Drogas -un detalle para nada menor que es “parte de la deuda de la democracia argentina”, como afirmaría un gran amigo y colega que trabaja de manera incansable para que el debate continúe germinando dentro de la sociedad-, y sin ánimo de apartarme de la idea central de esta columna, como periodista vuelvo hoy a sentir una profunda vergüenza. No del oficio, sino de muchos que lo ejercen olvidándose para qué habían elegido hacer de la comunicación un instrumento de cambio.
A quienes decidieron hacer públicas las imágenes que sólo deberían tener relevancia para la causa que investiga la muerte de De Grazia, quien había comenzado a estudiar en TEA el mismo año que yo egresaba, mi más sentida bronca. No merecen ni siquiera nuestro respeto.
Al señor Luis Ventura, que hoy salió indignado a “denunciar” al aire a productores de televisión y de teatro “que en lugar de pagarte con plata, te pagan con droga” porque “lo he visto yo, a mí no me lo contó nadie" –según afirmó–, lo invito a que, en lugar de contarle a Mauro Viale su opinión sin nombres ni apellidos, se dirija a las autoridades competentes para que haga de la denuncia un hecho. Sin dudas, y tal como él mismo lo asevera, será un testigo invaluable para la causa.
- Terra

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