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 Mirá el invento de un mecánico argentino que facilita partos
26 de agosto de 2011 12:37

Mirá el invento argentino para acelerar el parto natural

Mirá el invento argentino para acelerar el parto natural

Un mecánico argentino se basó en un truco de magia para adaptar e inventar un dispositivo que facilita el parto, invento que ya cosechó numerosos premios a nivel mundial y que fue probado en 11 nacimientos como parte de un protoloco de investigación que lleva adelante el Departamento de Ginecología y Obstetricia del Cemic, con el apoyo del Departamento de Salud Reproductiva de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El mecánico en cuestión se llama Jorge Odón, quien -con varias patentes en su haber- participó en la noche de este jueves como invitado en el programa de Susana Giménez para presentar el denominado Dispositivo Odón.

Todo comenzó hace cinco años cuando Odón le apostó a su amigo Carlos Modena que era capaz de sacar un corcho del interior de una botella vacía valiéndose tan sólo de una bolsa de nylon: un truco clásico que, bien realizado, es infalible, por lo que Odón ganó la apuesta.

Pero fue esa misma noche, mientras dormía, que lo sobresaltó una idea: despertó a su mujer y le dijo: 'Viste lo del corchito, sirve para facilitar el parto'. Su mujer se dio media vuelta y siguió durmiendo, cuenta La Nación.

Desde entonces pasaron 5 años, en los que el dispositivo para facilitar el parto, que inventó basándose en los principios que permiten sacar el corcho de la botella, cosechó numerosos premios, como el de la convocatoria Saving Lives at Birth: a Grand Challenge for Development, organizada, entre otros, por la Fundación Bill y Melinda Gates, en busca de inventos que prevengan muertes durante el parto, y el del I Foro Mundial de Innovación Médica, realizado en Tailandia, donde fue elegido uno de los 10 inventos más sobresalientes.

"Es un dispositivo pensado para facilitar el parto durante el llamado período expulsivo prolongado, que es cuando la mujer tiene la máxima dilatación, está pujando, pero el parto no se produce", explica al matutino el doctor Hugo Krupitzi, uno de los investigadores principales del proyecto, que recuerda que la prolongación del período expulsivo se asocia con riesgos para la madre y su hijo.

"La ventaja es que es un dispositivo de bajo costo y fácil de implementar", agrega el doctor Angel Fiorillo, jefe del Departamento de Ginecología y Obstetricia del Cemic. "Puede ser utilizado en lugares donde no hay formas de solucionar esa situación, como en el África subsahariana, donde no se puede hacer una cesárea ni emplear fórceps. O en sitios donde sí se pueden emplear esos métodos, que, utilizado como primera opción, podría ayudar a reducir la tasa de cesáreas", completa otros de los investigadores principales del proyecto, el doctor Javier Schvartzman.

Otros potenciales beneficios del uso del dispositivo Odón es disminuir el riesgo de infecciones perinatales, como la transmisión madre-hijo del VIH, y el riesgo de hemorragias posparto. Pero eso deberá ser demostrado por el programa de estudios clínicos, que comenzó en marzo de este año.

En el comienzo, Odón desarrolló entonces un primer prototipo del dispositivo que consistía en dos bolsitas que, introducidas en el útero materno, permitirían sacar al bebé. Comenzaron a probarlo en un útero de vidrio creado para tal efecto. "El paso siguiente, antes de patentarlo, fue hacer una investigación internacional para ver si no existía algo parecido", contó Modena, el amigo y colaborador del inventor a La Nación.

Con el dispositivo patentado, a Odón y Modena les recomendaron acudir al doctor Enrique Gadow, ex jefe de Obstetricia y Ginecología del Cemic -que actualmente preside su comisión directiva-, y que los derivó a la oficina de Schvartzman.

"Al principio, parecía una cargada -recuerda Schvartzman-, porque sin mediar palabra abren un maletín y sacan una botella con un corcho adentro. Me dicen: 'Doctor, trate de sacar el corcho'. Yo les digo que no sé cómo, y me hacen la demostración. Cuando el corcho sale, es algo inquietante."

Los investigadores del Cemic se sumaron al proyecto, proponiendo incluso cambios, como reemplazar las dos bolsas que debían envolver todo el cuerpo del bebé por una sola, para envolverle la cabeza. Llegado ese punto, había que superar un escollo: encontrar un modelo de útero con mayor peso científico que el que venían usando hasta entonces, que permitiera validar el dispositivo para así pasar a su prueba en seres humanos, indica el matutino.

Mariana Macchiarola, de 33 años, fue la paciente número 5 en la que se probó el dispositivo. "Yo ya había sido madre, y mi primera experiencia había sido muy dolorosa: me habían hecho episiotomía y no pude disfrutar del momento del parto -cuenta Mariana-. Cuando nos propusieron participar del estudio, me miré entonces con mi marido y dijimos: 'Vamos'. Si una no está dispuesta a probar estas cosas, la tecnología no avanza."

Su única inquietud previa, según recuerda, era si, al colocar la manga en la cabeza del bebé, no se ahogaba. Schvartzman responde: "Dentro del útero, el bebe no respira. La primera respiración ocurre cuando sale el tórax y, para ese entonces, el dispositivo ya ha sido retirado".

"León nació el 18 de abril; salió perfecto y no sentí nada de dolor", asegura Mariana. Ya son 11 los partos realizados con el dispositivo en esta primera etapa de investigación que, una vez concluida, dará paso a la segunda etapa, en la que el dispositivo será probado en un número mayor de pacientes, aquí y en Sudáfrica. La tercera etapa será un amplio estudio internacional.

Si todo sale bien, estima Krupitzi, "el dispositivo podría estar disponible entre 3 y 5 años".

Terra