Sociedad

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05 de mayo de 2012 • 10:41

UNA HISTORIA DE MISTERIO SOBRE MUCHAS FORMAS DE AMOR

 


"Una casa de secretos" es la nueva y premiada novela de Paula Bombara, una historia de misterio sobre muchas formas de amor -pareja, amigos, hermanos, familia- que rescata el valor de la intimidad como cosa genuina y libre.



La familia De Vitta recibe un misterioso paquete desde Francia y la intriga crece cuando lo abren: dentro de una caja de madera hay una casa de muñecas que replica en miniatura algún edificio del 1900.



Junto a las diminutas puertas y ventanas, boletos de avión y una carta pidiendo que viajen con urgencia a París. ¿El remitente? Charlotte Rivet, tía desconocida y centro de la telaraña que teje Bombara en más de 170 páginas.



"Una casa de secretos" se presentó en la Feria del Libro de Buenos Aires, en el stand del sello SM entre estanterías de libros publicados por la editorial y justo al lado de una enorme casa de muñecas -cuatro pisos con sus habitaciones, baños, mecedoras, cuadros y hasta arañas diminutas- responsable en parte de esta historia.



Se trata de una obra de Angela Tognetti y su esposo Claudio, una médica y un publicista jubilados que por gusto construyen casas en miniatura -ella sería la decoradora y él el arquitecto- e inspiraron a Bombara para dar vida a dos entrañables personajes.



En la novela, los profesores universitarios Edgard Ranvieux y su esposa Claudine, amigos inseparables de Charlotte y su pareja Max desde que coincidieron con su activismo en el Mayo Francés.



El libro comienza con el diario de Odile Rey, exactamente el 11 de enero de 1889 con el relato de su presentación en sociedad durante una gran fiesta que su madre hizo en Arlés, al sur de Francia.



A partir de ahí la historia pivotea entre Francia y Argentina a lo largo de seis generaciones, atravesada por hechos y figuras históricas que marcan a unos y otros y construyen una fuerte declaración pacifista y en defensa de la belleza.



"Algunos deciden ir a la guerra y otros no pueden entenderla.



¿Idiosincrasia, presiones sociales, negocios? Andá a saber... Yo no me censuro ni juzgo a mis personajes cuando salen cosas así y dejo que sea el lector el que complete esas historias", dice a Télam la autora.



Este libro "estuvo súper pensado, tardé mucho porque escribí muchas páginas del diario de Odile, ciento y pico", cuenta.



La fórmula fue la siguiente: armó el diario de Odile, la resolución del misterio que esconde la casa de muñecas, la historia de algunos personajes y "luego quedó ensamblar".



Para eso no sólo leyó a las hermanas Bronte o Flaubert, "lo que probablemente habría leído Odile", sino que investigó diarios íntimos de época y puso en práctica algunas viejas costumbres.



"El objetivo fue experimentar cómo escribiría alguien que creció leyendo sólo eso", asegura, por eso probó con pluma y tinta, se manchó los dedos igual que Odile, escribió en secreto... con luz de vela...



Bombara reseña que en el sitio de diarios íntimos en Internet encontró expresiones y modismos como "Cher Cahier" (querido cuaderno) o "mon Dieu!" (mi Dios!) que le permitieron "una escritura más cotidiana, fuera de lo mediático, informativo o literario".



"Después no pude dejar de escribir como ella (Odile)", un problema a la hora de reproducir los mails y chats de los mellizos Magalí y Julián; las conversaciones con su tía Luz -"parecida a Helena Bonham Carter en las pelis más bizarras de Tim Burton"-; los diálogos entre sus padres o las cartas de Charlotte, que podría ser su bisabuela.



Lo que esconde la casa de muñecas no es la única intriga, personas reales se cruzan con los personajes y así como los protagonistas deben encontrar no sólo las llaves, sino las cerraduras que develan el misterio, los lectores hallarán nombres y datos incompletos de figuras que irán reconociendo a lo largo de estas páginas: Félix Rey, un médico de Arles por ejemplo o un joven pintor pelirrojo...



La trama detectivesca se cuela con la intensa investigación histórica que emprendió la escritora para armar personajes de época, con detalles costumbristas y acontecimientos como las dos grandes guerras que logran un paneo general con mucha miniatura, como las casitas de muñecas.



A la sorpresa y el nervio que conducen la trama se suma el perfil de las mujeres narradas por Bombara, "cuestionadoras y valientes" según la autora, en la intimidad se alejan de los estereotipos, desprejuiciadas para la época pero al mismo tiempo tradicionales, la misma persona que no duda en esconder refugiados en el sótano de su casa es la que se ríe si un varón pide cambiar un pañal.



La autora lo explica así: "No somos escritores o periodistas todo el tiempo, uno cuenta con muchas facetas o aristas pero decide qué mostrar o cómo portarse y me gusta que en los libros se note esa cosa caleidoscópica de los personajes".



La escucha hacia los niños es otro punto común en toda la historia, desde el "final, que quizá no es el más verosímil porque ganan los chicos" hasta una serie de decisiones determinantes tomadas por los personajes al filo de la infancia.



La joven Odile decide amar a alguien prohibido y conserva su contacto íntimo con el sentimiento amoroso; Charlotte conserva textos que le piden quemar y permite a una familia completar su identidad; Pierre, un niño de 14 años, se une a la Resistencia contra los nazis y muestra un camino posible a sus padres.



La encomienda cerrada ya era suficiente misterio, admite en un pasaje la protagonista más joven, pero Bombara decidió abrirla a riesgo de que develar el enigma pudiera no ser tan emocionante como conservar el secreto, y mantiene la tensión hasta la sorpresa final.

Télam