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Chuck Berry, el ADN del rock

19 mar 2017
15h46
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k Berry, el ADN del rock--

Buenos Aires, 19 marzo (Especial de NA, por Osvaldo Marzullo) -- Si al rock and roll se le hiciera un ADN, el resultado sobre la paternidad sería irrefutable y apuntaría a Chuck Berry, ese negrito de cuerpo flaco y guitarra grande, que a los 90 años acaba de abandonar el mundo al que sacudió desde mediados del siglo pasado.

Su música la tocaron todos: los Beatles y los Rolling Stones. Elvis Presley y Bruce Springsteen. Eric Clapton y Peter Tosh. Bob Dylan y AC/DC. Tina Turner y Judas Priest. Pappo y Charly García. Los Simpsons y Michael J. Fox. No debe existir un músico de rock que no haya tocado sus temas ni guitarrista que no sintiera su influencia.

Cuando en la década del '50 modificó las estructuras musicales del rythm & blues para sentar las bases de todo el rock que vendría de ahí en más, se puso varios escalones arriba de todos los pioneros del género y se erigió como el compositor más importante e influyente que ese nuevo estilo tenía para dar.

"Si tienes que darle otro nombre al rock and roll, podrías llamarlo Chuck Berry ", dijo alguna vez John Lennon. Y tenía razón.

Hace unos años le hicieron un homenaje en el Hard Rock Café de Madrid y para secundarlo armaron una banda con músicos locales en la que los teclados quedaron a cargo de un argentino: Tito Dávila, el ex integrante de Los Enanitos Verdes.

Cuenta Tito que no hubo ensayo, y nadie les dio una lista de temas ni les dijo qué iban a tocar. Chuck Berry llegó, se colgó la guitarra como en los viejos tiempos, y casi ni miró a los músicos que estaban detrás suyo en el escenario.

De hecho, una vez que probó la guitarra, se acercó al micrófono y lo acomodó hasta dejarlo a su gusto, pero sin preocuparse por la banda ni por darle alguna indicación.

Los músicos se miraron entre sí algo desconcertados. Todos coincidían en ese momento de incertidumbre que el show parecía estar por empezar y ellos no tenían ni idea de lo que debían tocar.

Entonces uno se animó y desde atrás le preguntó: "Perdón, maestro, ¿qué vamos a tocar?". Chuck Berry apenas giró un poco la cabeza por sobre el hombro, lo miró algo sorprendido y le contestó: "¿Y qué vamos a tocar? ¡Chuck Berry!".

Y de inmediato se largó con uno de esos riffs de guitarra que componen el ABC del Manual del Guitarrista de Rock y el rock and roll se adueñó de la noche. No había nada que hablar, solo tocar y tocar.

Lennon tenía razón: esa música que trazó todos los mapas de lo que iba a explorarse después se llamó rock and roll. Bien pudo haberse llamado Chuck Berry.

Noticias Argentinas

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